“Uno no solo diseña productos sino también vidas”: Paola Palacio


Fotografías: Alejandra Zapata y Archivo Paola Palacio

La fábrica de calzado de sus padres, ubicada en el barrio Restrepo, al sur de Bogotá, fue la cantera que formó el carácter emprendedor y profesionalismo de la diseñadora industrial tadeísta Paola Palacio, quien a muy corta edad heredó el gusto de la familia por el cuero, su color y textura. De esa época, recuerda que cocía y cortaba dichos materiales y utilizaba las máquinas de la empresa familiar para experimentar en sus tiempos libres y elaborar empíricamente desde fundas en cuero para los cuadernos hasta bolsos hechos a mano.

En el Liceo Segovia abrió su mundo a la creatividad y el arte. Recuerda que en la asignatura de Artística comenzó a fabricar joyeros de cuero, los cuales vendía a sus compañeros de colegio y familiares. De ahí su vena emprendedora, que también explotó cuando se encontraba en la Universidad, pues vendía muchos de los zapatos que producían sus papás y diseños propios a compañeros y administrativos de Utadeo.

 

 

La tadeísta ha participado con su marca de bolsos en importantes ferias en Nueva York.

Aunque inicialmente pensó que lo suyo era la Administración de Empresas, dadas sus habilidades en matemáticas y pensando a futuro en dirigir la empresa de sus padres, los azares de la vida la trajeron a Utadeo a estudiar Diseño Industrial, luego de dialogar con una amiga que conoció estudiando inglés en su semestre sabático.

Aunque empezó con solo tres materias, pues quería saber si esa carrera, de la que hasta ese momento había oído hablar, era a la que quería dedicarse, supo de inmediato que lo suyo era innovar y, ante todo, generar productos con sentido. Aunque, admite, Diseño I fue una de las asignaturas más difíciles, esta la llevó a entender de qué estaba hecha y a perseverar, tanto así que terminó becada durante algunos semestres, dadas sus buenas notas.

 

Paola se define como una apasionada por los cueros y las carteras. Esta es una de sus últimas colecciones.

Antes de finalizar su carrera, decidió estudiar inglés y trabajar en Estados Unidos. Logró viajar gracias al capital que logró reunir con las ventas de ropa y calzado. Su misión era una: consolidar su sueño de tener una fábrica de carteras, artículos que ama desde niña y de los que dice tener una colección de más de 300 ejemplares de todos los tamaños y colores, provenientes de diferentes latitudes y ferias artesanales que ha visitado. Durante cuatro meses, trabajó muy duro en el país norteamericano y logro tener el capital semilla para su sueño.

Sin embargo, su emprendimiento no se cristalizó tras graduarse, pues rápidamente fue contactada por una reconocida empresa de moda que le ofreció el cargo de diseñadora de vitrinas, cargo que aceptó pero que tres meses después abandonó en búsqueda de su sueño emprendedor de incursionar en el mundo de la moda.

Así nació, a principios de 2010, Pao Palacio, una marca de carteras y zapatos, cuya primera colección denominada “Flor de Otoño” fue un rotundo éxito. En esa oportunidad, cuenta la tadeísta, se inspiro en los colores tierra, con fuertes matices en las costumbres indígenas y la naturaleza.

 

 

Algunos de sus bolsos son ilustrados por el también tadeísta Luis Salcedo.

Pese a ello no todo era felicidad. Tras no tener éxito en su segunda colección, Paola incursionó en el segmento de los zapatos personalizados: “Lloré mucho y fue terrible, porque el tema de personalización es muy difícil en zapatos, dado que todos los pies son diferentes”. En el 2016, Paola tuvo una crisis personal y profesional, que como al ave fénix, le permitiría resurgir de sus cenizas para reinventarse y volar, con un nuevo toque, un plan de negocios en el que se dedicaría a fabricar “carteras que sanan”.

Bajo ese concepto, su marca personal se transformó en Paola Palacio, y gracias a la invitación que le extendió la Cámara de Comercio de Bogotá, comenzó a fortalecer su emprendimiento: “He sido una persona muy pegada al tema de la sanación, el bienestar y ser una mejor persona, y debía comunicárselo a la gente. Quería que realmente cada cartera tenga una historia que llene su ser”, comenta la diseñadora.

Y es que para Paola, los bolsos son mucho más que un elemento de elegancia, glamour o incluso lujo en las mujeres, pues significan en sí la esencia de la vida: “La cartera es como el útero de las mujeres, es donde se lleva la creatividad y la vida, se lleva todo lo que se necesita”, comenta la diseñadora.

 

Precisamente, la vida está llena de oportunidades y Paola ha sabido aprovecharlas, pues tuvo la oportunidad de asistir a un curso de marroquinería con Arsutoria School de Milán, uno de los iconos mundiales del diseño italiano. En este espacio pudo finalizar su colección “Vuelve a tu esencia”, compuesta por una línea de nueve carteras. 

Pero sería en mayo del año pasado cuando el sueño de Paola voló más alto, pues se abrió la posibilidad de exhibir sus carteras en la Feria internacional del Cuero en Bogotá. De ese evento, obtuvo sus dos primeros clientes de exportación en Costa Rica y Trinidad y Tobago. De ahí en adelante comenzó la internacionalización de su marca, pues en octubre del año pasado participó en la feria organizada por el Consulado colombiano en Nueva York, y para la misma fecha conoció a la diseñadora norteamericana Trina Turk, quien la invitó a un trunk show (presentacion privada) en diciembre de 2017, en compañía del pintor Luis Salcedo, con quien la tadeísta tiene una alianza, pues muchas de sus carteras reproducen las obras artísticas del colombiano.

 

Como dice el adagio popular, “nadie es profeta en su propia tierra”, y para Paola es toda una realidad, pues para ella ha sido más fácil brillar afuera que adentro. Actualmente, sus productos buscan abrirse camino en el Museo de Artes y Diseño de Nueva York, ciudad en la que también brilló como finalista en el Independent Handback Design, certamen que solo han ganado dos colombianas y que espera alcanzar muy pronto. Así mismo, su colección quedó seleccionada en el Bogotá Fashion Week, luego de la curaduría del Instituto Europeo de Diseño.

Recientemente, Paola lanzó su nueva colección en el mismo lugar en el que renació como diseñadora, la Feria Internacional del Cuero. Allí la contactó una firma que busca distribuir sus bolsos en todo Estados Unidos, comenzando en Missouri. Ahora sus proyectos se centran en exportar su marca a diez países, y a corto plazo, participar en una feria en Paris.

 

 

Pero el sueño no se agota allí, pues nuestra tadeísta desea transferir todos esos conocimientos y experiencias adquiridas como diseñadora y emprendedora a las nuevas generaciones, razón que la ha llevado a dar sus primeros pasos en la docencia con la Universidad Central, pues como ella misma lo menciona, “El diseño es vivir una vida alineada con la pasión. Uno no solo diseña productos sino vidas”.

Finalmente, Paola asegura que en Utadeo aprendió a tener un espíritu libre e innovador, a romper los esquemas y a no sentirse encasillada: “La Universidad me enseñó a mostrar lo que soy sin decirme qué tengo que hacer. Aprendí que cada uno de los productos de una colección deben cumplir una función. Me enseñaron a estructurar el pensamiento y aplicarlo, sumado a la investigación y al desarrollo de producto. Para mí la Tadeo es el lugar donde me encontré. Donde dejé de explorar para encontrar lo que es mío”.